Tesla: sistema de conducción autónoma bajo la lupa

Los críticos apuntan a que, a diferencia de investigaciones previas, esta vez el regulador tendrá una gran presión para obtener resultados

Eduardo Rivas

Debido a una serie de recientes choques de automóviles Tesla contra vehículos de emergencia, las agencias reguladoras estadounidenses como la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB por su sigla en inglés) y la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA por su sigla en inglés) han iniciado investigaciones en contra de la compañía que han avivado la discusión acerca del futuro del sistema.

A pesar de que las agencias han investigado el sistema de Tesla desde que salió al mercado en 2015, la investigación actual sigue un camino diferente. De acuerdo a información de Reuters, el 16 de agosto de este año la NHTSA ordenó realizar pruebas a vehículos Tesla debido a 12 accidentes reportados desde enero de 2018 en los que resultaron heridas 17 personas y lamentablemente una falleció, esto debido a que los automóviles se estrellaron contra vehículos de emergencias con el sistema Autopilot activado. 

Las pruebas incluirían 765,000 vehículos que cuenten con el sistema de piloto automático y hayan sido construidos desde 2014, a partir de eso la agencia determinará si tomará alguna acción o exigirá que se retire del mercado así como limitar la forma en la que se utiliza el sistema en el futuro.

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Al respecto, durante una conferencia en febrero del 2020 el director de tecnología de conducción autónoma de Tesla, Andrej Karpathy, reconoció que existía un problema en el sistema de conducción autónoma pues fallaba al reconocer cuándo se encendían las luces intermitentes de emergencia de un coche de policía estacionado.

Posteriormente, el 31 de agosto, la NHTSA envió una carta, dirigida al director de Calidad de Campo de Tesla, Eddie Gates, en la que informó de la investigación, además de solicitar a la compañía información que incluía el número de autos que Tesla ha fabricado por modelo y año de fabricación para ser operados en Estados Unidos, así como las quejas de los usuarios, reportes de accidentes y de daños a propiedad identificando los vehículos específicos involucrados en estos eventos así como los nombres de los dueños. 

El regulador dio como fecha límite para entregar toda esta información el 22 de octubre del presente año e informó que de no cumplirse el requerimiento conllevaría multas de casi 23,000 dólares diarios por cada pieza de información requerida faltante; todos estos detalles en esta nueva investigación indican que la dependencia se está tomando muy en serio las cosas esta vez, en especial luego de las críticas que recibieron en 2017.

La NHTSA no solo está detrás de Tesla, pero es evidente que es esta compañía la que marca la tendencia, ya que también ha pedido información de 12 fabricantes de automóviles sobre cómo sus sistemas ven luces intermitentes en vehículos de emergencia y cómo los detectan en su camino así como los detalles pedidos a Tesla mencionados anteriormente, esto de acuerdo con una carta enviada por el regulador a Ford, específicamente al asistente director de cumplimiento global de seguridad automotriz de la compañía; cartas similares fueron enviadas a General Motors, Toyota y Volkswagen.

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Al respecto, Tesla siempre ha dejado en claro, de acuerdo con su página oficial, que “Autopilot permite que su automóvil gire, acelere y frene automáticamente dentro de su carril, siempre bajo su supervisión activa”.

La compañía incluso publicó en su cuenta de Twitter un mensaje:

De acuerdo a información de Insider, el vicepresidente de defensa de la organización Consumer Reports, David Friedman, que además fue previamente administrador interino en la NHTSA, comentó que no cree que la investigación vaya a representar un problema para Tesla ya que si se encuentra algún error, la compañía simplemente debe enviar un parche de software remotamente a los vehículos.

Por otra parte, el analista Colin Barnden opinó que el problema va más allá del software y citó que la compañía recientemente empezó a usar cámaras en las cabinas para observar los ojos de los conductores y asegurarse de que éstos estén atentos al camino, sin embargo afirmó que estas cámaras no tienen la tecnología infrarroja necesaria para hacer esta vigilancia en la noche, refiriéndose a esto como “un error de diseño catastrófico que no puede resolverse mediante una actualización inalámbrica ”.

Entonces, a los ojos de los críticos, el problema dependerá de qué deba arreglarse, si es un problema de software, probablemente la solución sea sencilla, pero de requerir una compostura en las partes físicas de los vehículos, la compañía deberá decidir si remplazar los equipos de todos sus autos vendidos hasta la fecha, lo que costaría millones a la compañía, o desactivar la función de Autopilot exponiéndose a demandas porque es una de las funciones con las que la compañía promociona y vende los autos.