¿Las FinTech son mejor opción para enviar remesas?

Después de que la Ley Fintech fuera aprobada en México, se ha implementado su uso para el envío de remesas, y se espera que las FinTech reduzcan las transacciones en efectivo, según la Profeco

Isabel Bonilla

Las remesas digitales se procesan a través de un navegador móvil o aplicaciones que ofrecen transferencias rápidas y eficientes. En 2020, 12,700 millones de dólares de remesas transfronterizas se procesaron a través de dinero móvil, de acuerdo al reporte de VISA.

A la oferta de servicios financieros digitales se han sumado nuevos actores. Las Instituciones de Tecnología Financiera (ITF), mejor conocidas como FinTech, son una alternativa más para enviar dinero, según la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco). 

La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) explica que las FinTech operan como intermediarios en servicios como transferencias de dinero, préstamos, pagos, remesas, compra y venta de títulos financieros, gestión de finanzas e inversiones, “con el fin de agilizar y simplificar sus procesos”.

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Tecnología Financiera

Finance Technology (FinTech) son empresas que ofrecen productos y servicios financieros por medio aplicaciones o plataformas.

¿Qué son las remesas?

Existen dos formas de definir a las remesas, la primera de ellas es la “remuneración de empleados”, es decir, al ingreso percibido por los trabajadores migrantes temporales en un país, éstos son, aquellos extranjeros admitidos por el Estado receptor con el fin específico de ejercer una actividad económica renumerada dentro del país; en segunda, están las “transferencias personales” que son todas las transferencias en efectivo efectuadas o recibidas por los residentes en beneficio o de parte de personas de otros países, así lo establece el Fondo Monetario Internacional.

En entrevista con Despertador Económico, Cassem Velázquez, Director General de Estudios Económicos de Profeco, comenta que las FinTech podrían ayudar a reducir las comisiones para envíos de recursos a través del sistema bancario. Sin embargo, el grueso de las remesas se envían en efectivo y no a través del sistema bancario.

La dificultad para bancarizar los recursos —y así disminuir comisiones— tiene origen en la condición informal del grueso de los trabajadores mexicanos en el extranjero. Esto obliga a que “tengas que manejar más efectivo (…) a lo mejor no tienes la posibilidad de abrir una cuenta bancaria, ya sea en México o en Estados Unidos, y lo que se hace es mandar dinero por remesadoras tradicionales o por redes de apoyo que los propios migrantes tienen”.

Las remesas son utilizadas generalmente para cubrir necesidades básicas como gastos en comida, vestido, salud y pago de deudas, “lo que les permite mejorar su calidad y condición de vida” apunta Cassem Velázquez.

La cadena de valor de las remesas

Tradicionalmente, existen cuatro intermediarios involucrados en el camino de una remesa hacía México, tres de ellos operan desde Estados Unidos y captan prácticamente 95% de la derrama económica de las remesas, mientras que 5% está en territorio nacional, explicó el Director General de Estudios Económicos de Profeco.

La mayor proporción de las comisiones y de los beneficios se lo llevan los agentes, aquellos puntos de venta a los que acuden las personas migrantes, pueden ser desde carnicerías, pollerías, tiendas de abarrotes, o domicilios para el envío de remesas, y suelen absorber 46% de los costos de intermediación de la remesa, explica Velázquez.

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En muchas ocasiones estos agentes se aprovechan de que una persona esté de manera irregular en el país y por ejemplo, cobrar “comisiones ocultas” en un cheque, es algo que puede pasar.

En segundo lugar, están los transmisores que se llevan alrededor de 34% de las utilidades, están encargados de recolectar el efectivo y prefondear las operaciones, mismas que tienen que cumplir con una serie de licencias estatales en Estados Unidos.

Después, los transmisores pasan estas remesas a la entidad integradora, que agregan todas las transacciones a nivel nacional en Estados Unidos, y envían el dinero a los bancos o a entidades liquidadoras en México. En este punto ellos también prefondean recursos para los pagadores y tienen que cumplir con una regulación estatal, misma que se lleva alrededor de 15 por ciento.

El último eslabón son las liquidadoras con 5%, “pueden ser bancos normales o tradicionales, como el banco de Bienestar, Telegram, mismas que se regulan bajo la ley mexicana”.

Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera

La Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera publicada en marzo de 2018 señala que solo aquellas Instituciones de Tecnología Financiera que reciban la autorización de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y que el permiso sea publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) podrán operar y estar bajo la supervisión de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros, a fin de asegurar un ejercicio legal y ético.

Una vez que llegan las remesas

Los pagadores que acaparan el 80% del mercado de remesas en efectivo en México son Telecom —que posee más sucursales bancarias— con 1,743 y una cobertura inmensa en 1,217 municipios, El siguiente es Oxxo con 19,000 sucursales en 1,040 municipios,  el Banco del Bienestar con 2,236 sucursales en 873 municipios y el cuarto es Elektra que tiene 1,844 sucursales en 765 municipios.

El problema en cuanto a la distribución de remesas es bastante común, ya que, en algunos casos, no hay suficiente efectivo, causando así que las personas generen doble gasto de ir y venir a una sucursal, mismo que “para ellos hay una comisión oculta ahí, porque están gastando parte del dinero que están recibiendo”, explica Cassem Velázquez.

Las empresas especializadas representan el 81% de la forma en la que se envía dinero, los bancos son la segunda forma de enviar dinero con 14.5%; asimismo la frecuencia de envío es principalmente mensual con 43.6%, en donde 94.1% lo hace a través del efectivo y el 5.8% mediante una cuenta bancaria, según datos de la Profeco.

Las FinTech como solución para reducir las transacciones en efectivo

El 24% de las FinTech que operan en México están involucradas en el sector de las remesas, asegura el Director General de Estudios Económicos.

“Tiene que ver con un cambio de comportamiento de las personas que reciben remesas, de bancarización, de acceso a las tecnologías, de cobertura de Internet”,  y para ello, hay una serie de estructuras que definirán el éxito de las FinTech para ir “acaparando cada vez más el mercado de las remesas y que vayan abaratando los costos de transacción”.

Es decir, “cuando no es indispensable el efectivo para enviar dinero, pagar servicios o para disponer de tu dinero e invertirlo en otras cosas, en estos casos ayudarían las FinTech”, comenta Cassem.

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Finalmente, Cassem explica que las FinTech están integradas al sistema financiero, “siempre vas a necesitar un banco [u otro tipo de instituciones financieras y comerciales]”, mismos que prestan servicios a las FinTech para que las personas puedan cobrar su dinero en efectivo en establecimientos como Oxxo y Elektra.

La población que recibe más remesas vive en zonas marginadas, en municipios lejanos a una ciudad grande, y “lo ideal sería sustituir el efectivo” para evitar que las personas se trasladen de un lado a otro; el primer paso, sería bancarizar a todos, para que todos tuvieran una cuenta de banco en México o en Estados Unidos.

Las remesas en contexto

En abril de 2020 se preveía que el flujo de las remesas a los países de renta media-baja se reduciría a 20% por la crisis económica causada por la pandemia del Covid-19, misma que provocó una caída del salario y empleo de los trabajadores migrantes,  “los migrantes no pueden regresar a sus países debido a las prohibiciones de viaje y la interrupción de los servicios de transporte (…) y tienden a ser vulnerables a la pérdida de empleo durante una crisis económica en su país de acogida”, de acuerdo con el informe sobre migración y desarrollo número 32 del Banco Mundial de 2020.

De igual manera, el número de migrantes internos —que es dos veces y media mayor que el número de migrantes internacionales— que funcionan de salvavidas y seguro económico para sus familias, también se vieron afectados, pues el brote del Covid-19 los ha puesto en “condiciones extremas” como perder sus trabajos —en su mayoría informales— y el impedimento de regresar a casa por interrupciones en el transporte público y restricciones de movimiento.

Para mayo de 2021 se dio a conocer que el flujo solo cayó 1.6% y se registraron 540,000 millones de remesas —en términos de dólares estadounidenses—, en donde India, China, México, Filipinas y Egipto fueron los cinco países receptores de remesas; mientras que Estados Unidos fue el país que más generó remesas, seguido de Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Rusia.

Los principales factores [MBMI1] que sostuvieron los flujos fueron los estímulos fiscales otorgados en los países de destino de los migrantes, la transición del dinero en efectivo al dinero digital para el envío de remesas, de los canales informales a los formales, y los movimientos cíclicos en los precios del petróleo y de los tipos de cambio.

Las remesas entre México y Estados Unidos

México es el principal receptor de remesas en América Latina y casi la totalidad de ellas provenientes de Estados Unidos; factores como los costos de envío o la dinámica del dólar y el peso mexicano tienen impacto en la continuidad y estabilidad de los flujos, así como la condición laboral de los mexicanos en territorio estadounidense “podría ser un factor fundamental para explicar la dinámica de las remesas hacia México”.

En 2019, México recibió el monto récord de 36,400 millones de dólares (mmdd), es decir el 5% del flujo total de las remesas en el mundo, ubicándolo como uno de los principales países receptores de remesas del mundo, por detrás de India con 83.31 mmdd y de China con 64.8 mmdd. Para el siguiente año, el flujo de remesas ascendió a los 40.6 mmdd y se reportaron alrededor de 119 millones de operaciones de remesas, de las cuales, el 99.2% de ellas fueron transferencias electrónicas, por un monto promedio de 339 dólares. La mejora en el mercado laboral de Estados Unidos también ayudó a aumentar los flujos de remesas en Guatemala, República Dominicana, Colombia, El Salvador, Honduras y Jamaica.

Todas las entidades del país reciben remesas, pero nueve de ellas concentran el 59.2% del total en el primer trimestre de 2020: Jalisco 10.5%, Michoacán 10.3%, Guanajuato 8.7%, Estado de México 5.8%, Oaxaca 5.2%, Ciudad de México 5.1%, Puebla 4.7% y Veracruz 3.9 por ciento.

Por otra parte, Vermont (78.7%), Washington DC (61.2%), Puerto Rico (44.6) y Rhode Island (42.6%), fueron los estados que presentaron una disminución en las remesas enviadas a México; Minnesota presentó un incremento de remesas enviadas a México de 142.7%, seguido de Arizona con 70.4%, Maine con 55% y Alaska con 50.9 por ciento.

Tras el boom que tuvieron las remesas con la pandemia, ahora “se espera que este año se vuelva a romper por tercer año consecutivo las cifras anuales que están teniendo los ingresos de remesas” y con el Covid-19 y el desempleo en Estados Unidos se esperaba que bajaran, pero con los apoyos del territorio estadounidense y “además la solidaridad propia de los mexicanos que viven allá con sus familias en México, pues todo lo contrario”, dice Cassem.