¿Cómo responde nuestro cerebro al ver a los ‘ojos’ a un robot humanoide?

De acuerdo con un experimento realizado por una universidad italiana, el contacto visual entre un ser humano y un robot humanoide puede causar respuestas en la actividad cerebral que se manifiestan en pérdida de concentración

Alejandro Wong García

Los robots estarán cada vez más presentes en la vida cotidiana, por lo que más allá de los aspectos tecnológicos es importante comprender la relación que entablarán con las personas, destacó la investigadora Agnieszka Wykowska.

Una investigación realizada en el Instituto Italiano de Tecnología (IIT) y publicada en el volumen 16 de la revista de Neurociencia Socioafectiva y Cognitiva de la Universidad de Oxford demostró que la mirada de un robot humanoide puede despertar una respuesta cerebral en las personas, la cual afecta ciertas habilidades como la capacidad de concentración. 

Robot Icub del IIT

El experimento

El equipo, compuesto por Kyveli Kompatsiari, Francesco Bossi y Agnieszka Wykowska, del IIT, intenta entender cómo el cerebro humano procesa las señales de comportamiento transmitidas por los robots. Para esto solicitó 40 voluntarios para participar en un juego de estrategia con el robot iCub, mientras registraban su comportamiento y actividad neuronal a través de una electroencefalografía (EEG) —detección de la actividad en el cerebro—.

En el juego hay dos conductores de autos simulados que se acercan el uno al otro en dirección de colisión y el resultado depende de si los participantes ceden el paso o siguen recto, mientras un robot humanoide está sentado frente a ellos. 

Entre rondas, los jugadores tenían que mirar al robot, que a veces los enfocaba y otras ocasiones cambiaba de lado. En cada escenario, los científicos recopilaron datos sobre el comportamiento y la actividad neuronal a fin de conocer si fijaba su mirada en la cara de iCub. 

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¿Cómo sabían si miraban al robot? El experimentador monitoreó si los participantes fijaban su mirada en la cara de iCub, a través de cámaras ubicadas en los glóbulos oculares del robot. Además, al final de cada bloque, se pidió a los participantes que respondieran a la siguiente pregunta: “¿En qué medida te sentiste presionado por el humanoide?”.

El análisis de la actividad mostró que los participantes respondieron con una mayor desincronización en la actividad durante el contacto visual en comparación con los eventos en los que no había atención del robot.

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“La investigación actual tiene implicaciones tanto para la cognición social como para la investigación de la interacción humano-robot. Respecto a lo social, investigación cognitiva, los presentes hallazgos proporcionan la primera evidencia de que el contacto visual con un robot humanoide modula la actividad cerebral oscilatoria de los seres humanos en el mismo rango de frecuencia como en el caso del contacto visual humano, lo que sugiere que la mirada del robot puede percibirse como una señal social significativa”, se lee en el estudio.  

Es decir, los resultados muestran que, en realidad, el cerebro humano procesa la mirada del robot como una señal social, y esa señal tiene un impacto en la forma en que se toman las decisiones, en las estrategias para el juego y en las respuestas. 

Según Wykowska, “una vez que entendemos cuándo los robots provocan la sintonía social, entonces podemos decidir qué tipo de contexto es deseable y benéfico para los humanos y en qué contexto esto no debería ocurrir”. 

De acuerdo con Automate.org los robots humanoides se utilizan en la inspección, mantenimiento y respuesta a desastres en las centrales eléctricas para aliviar a los trabajadores humanos de tareas laboriosas y peligrosas, y se proyecta que este mercado se valorará en 3,900 millones en 2023, creciendo a una tasa de crecimiento anual compuesta de 52.1% entre 2017 y 2023.