Nueva investigación revela que nueve activistas en Baréin fueron víctimas de Pegasus

Pegasus atacó a nueve activistas bahreiníes entre junio de 2020 y febrero de 2021

Isabel Morales Bonilla

Nueve activistas de derechos humanos bahreiníes fueron víctimas del software espía Pegasus de NSO Group entre junio de 2020 y febrero de 2021, así lo informó The Citizen Lab de la Universidad de Toronto este 24 de agosto.

Las personas dañadas fueron atacadas desde sus iPhones con el uso de dos exploits de iMessage: exploit 2020 KISMET y exploit 2021 FORCEDENTRY y al menos cuatro de ellos fueron pirateados por LULU, el cual es un operador de Pegasus atribuido al gobierno de Bahrein, afirma Citizen. 

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¿Qué es un exploit?

Programa o código que funciona como llave para acceder a plataformas con el fin de hacer uso de la información que contiene; puede ser programado para ejecutarse en un sistema e infectarlo y aprovecharse de los agujeros de seguridad.

Tres de los activistas son miembros de la Sociedad Nacional de Acción Democrática, tres, del Centro de Derechos Humanos de Bahréin, dos son disidentes de Bahréin y están exiliados, y otro, de la Sociedad Islámica Nacional Al-Wefaq.

Uno de los activistas fue pirateado en 2020 después de una entrevista en donde se reveló que ya había sido víctima anteriormente de Pegasus en 2019. A su vez, dos de ellos actualmente residen en Londres y al menos uno fue dañado mientras vivía allí.

Antecedentes de Pegasus

¿Qué es Pegasus?

Pegasus es un software malicioso que una vez instalado, permite a los clientes tomar el control completo para acceder a la información localizada en un dispositivo.

NSO Group asegura que agencias de gobierno utilizan su tecnología para prevenir al terrorismo, hallar a personas desaparecidas, disolver redes de tráfico sexual y pedofilia entre otras problemáticas, afirma en su página web que sus servicios han tenido éxito ante dichos problemas.

Pero, por otro lado, aproximadamente 180 periodistas de India, México, Hungría, Marruecos, Francia, y otros países fueron espiados, entre ellos, se incluyen a defensores de los derechos humanos, académicos empresarios, abogados, médicos, líderes sindicales, diplomáticos, políticos y varios jefes de Estado, así lo reveló la investigación de Forbidden Stories publicada en julio del presente año.

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Libertad de expresión en Bahréin

La vigilancia contra activistas de derechos humanos, disidentes y miembros de la oposición política se ha expuesto a partir de 2011 cuando Bloomberg informó que Bahréin hacía uso de las compañías alemanas Siemens y Nokia Siemens Networks para rastrear sus ubicaciones, grabar conversaciones y mensajes de contexto, con la finalidad de facilitar los interrogatorios y torturas de activistas de derechos humanos.  

Un año después The Citizen Lab lanzó una publicación sobre el malware de la empresa británica-alemana FunFisher utilizado en el país, en ella se muestran los correos electrónicos con aparente contenido político de interés para activistas y personas a favor de la democracia, en éstos se alentaba a que los destinatarios abrieran una serie de archivos sospechosos para la instalación del malware.

Fuente: The Citizen Lab

Para mayo de 2013 Bahrain Watch presentó un informe sobre cómo el gobierno envió desde cuentas falsas mediante Twitter y Facebook enlaces espías de protocolo de Internet (IP, por su sigla en inglés) maliciosos para identificar a las personas que se referían al rey Hamad como un “dictador” o “caído”. Como resultado, el gobierno tiene acceso a su perfil para rastrear cuentas vinculadas al nombre real del usuario y localizar su dirección, para posteriormente realizar allanamientos domiciliarios, registros y arrestos.

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Bahréin está en el puesto número 168 de los países en el Índice Mundial de Prensa 2021, es conocido por encarcelar a muchos periodistas, especialmente fotógrafos y camarógrafos a partir de 2011 cuando el gobierno temía ser derrocado, así, inició el aumento de persecución y censura de algunos disidentes. 

A las personas condenadas y encarceladas se les atribuyen cargos por participar en manifestaciones, destruir propiedades y apoyar el terrorismo, algunos reciben largas penas de cárcel, cadenas perpetuas, maltratos bajo custodia e incluso pueden ser obligados a despojarse de su ciudadanía.

Desde 2016, los periodistas bahreiníes que trabajan para medios internacionales tienen problemas para renovar su acreditación, mientras que para los periodistas extranjeros es difícil obtener una visa de prensa para visitar el país, de acuerdo con Reporteros Sin Fronteras (RWB, por su sigla en inglés).