¿Una máquina se robará mi empleo? Trabajos que demandará la revolución tecnológica

La llegada de las nuevas tecnologías verá nacer también nuevas oportunidades de empleo nunca antes vistas

Eduardo Rivas

En general cuando elegimos una profesión y nuestras tías o nuestros abuelos nos cuestionan: “¿Eso? Pero te vas a morir de hambre”, pensaríamos que uno dijo teatro, filosofía, música o hasta periodismo, y generalmente nos recomiendan buscar algo más seguro o “estable” como contaduría, administración o cualquier cosa que nos facilite formar parte de la nómina de una empresa reconocida.

Para poner esto en perspectiva, según el Observatorio Laboral del Servicio Nacional de Empleo, en las carreras de las ramas de artes y en lo relacionado con música y artes escénicas aproximadamente 70% de las mujeres que estudiaron estas profesiones están desempleadas, las cifras son similares para los hombres que estudiaron diseño. En carreras de humanidades, 77% de las mujeres que estudiaron filosofía están en el desempleo mientras 73% de los hombres que estudiaron literatura se encuentran en la misma situación.

Sin embargo, con el avance tecnológico el prospecto de carreras que nos permitan tener algo para comer ya empezó a cambiar, lo que fue la máquina de vapor por los 1800, hoy día se volvió la llegada de la Inteligencia Artificial (IA) y el Big Data en lo que expertos, incluyendo al economista Klaus Schwab, ya han declarado como la cuarta revolución industrial.

¿Qué significa esta cuarta revolución? 

“La cuarta revolución industrial no se define por un conjunto de tecnologías emergentes en sí mismas, sino por la transición hacia nuevos sistemas que están construidos sobre la infraestructura de la revolución digital (anterior)”, dice Klaus Schwab, que es director ejecutivo del Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés) y uno de los principales entusiastas de la “revolución”, señaló BBC Mundo. 

Para Schwab y otros defensores de dicha revolución, ésta trae consigo un esquema de automatización que corre por cuenta de sistemas ciberfísicos, hechos posibles por el Internet de la Cosas y el cloud computing, o nube, es decir, las convergencias tecnológicas permiten una “fábrica inteligente” a partir de la IA y Big Data. 

Todos conocemos por alguno u otro motivo lo que significa la Inteligencia Artificial (IA), el cine ha vendido la idea con cintas como Terminator, Yo Robot, entre otras, de que este tipo de inteligencia representa peligros para la humanidad, cuando la realidad es que la IA está cerca de nosotros y no se parece a lo que se nos ha idealizado. 

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¿Qué es la inteligencia artificial?

La inteligencia artificial según la compañía de energías renovables Iberrola es “la combinación de algoritmos planteados con el propósito de crear máquinas que presenten las mismas capacidades que el ser humano”, siendo éstas pensar y actuar racionalmente de la misma forma en la que lo haría un humano.

Actividades tan habituales en nuestros días como las búsquedas en Internet, los asistentes de voz con los que interactuamos, los anuncios a los que hacemos clic, todo esto impulsado por inteligencias artificiales que “no sólo nos ofrecen un servicio sino que también se aprende de nuestra interacción con ella”, explica el coordinador del máster en Comunicación Digital y Nuevas Tecnologías de la Universitat Abat Oliba CEU, Juan Francisco Jiménez.

¿Qué es Big Data?

Por otro lado, el Big Data es un concepto menos viral, según la compañía tecnológica Oracle “son conjuntos de datos de mayor tamaño y más complejos, procedentes particularmente de nuevas fuentes de datos”. 

Si la IA aprende y por lo tanto podría definirse como “el cerebro” del asunto, el Big Data podría definirse como “los ojos”, o tal vez “el libro” del cual se extrae la información para ser procesada. Esta es una gran simplificación puesto que el Big Data en realidad no es tan simple como abrir un libro o entrar a Google a buscar la información que requerimos, hablamos de cantidades de información tan grandes que solo sistemas informáticos complejos pueden procesarla.

En una entrevista con The Clinic el Dr. Martin Hilbert declaró que la cantidad de información que existe y que puede entrar en el Big Data, en el año de su último estudio en 2015, equivalía a 5 zettabytes, “si tú pones esta información en libros, convirtiendo las imágenes y todo eso a su equivalente en letras, podrías hacer 4,500 pilas de libros que lleguen hasta el sol”. Además afirma que esta información se duplica aproximadamente cada dos años y medio, nada que se pueda buscar un día en Google.

Ahora que conocemos a los actores, veamos la película: con toda esa información a su disposición y la capacidad para analizarla y aprender de ella —tomando en cuenta que las máquinas hablan en el lenguaje de las matemáticas— cada vez es menos atractivo el prospecto de terminar el contador, ¿no te parece? “Todas aquellas ocupaciones (cualificadas o no) basadas en tareas que puedan ser replicadas por algoritmos están siendo sustituidas, desplazadas por la automatización”, según explica la Asociación Española de Economía del Trabajo.

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Existen cuatro formas de trabajo básicas:
  • Manuales/Rutinarias: Se refiere a todas aquellas labores que no requieren de un alto grado de estudios y que pueden sustituir a sus trabajadores por robots.

Un ejemplo podrían ser las grandes armadoras de autos o sencillamente en las actividades industriales más repetitivas, datos señalan que en Estados Unidos cada robot dejaba desempleados a tres trabajadores humanos entre la década de los 90 y el 2007.

  • Cognitivas basadas en reglas: Esta es la otra parte de la moneda de la rutina, estas actividades pueden ser frustrantes, puesto que para su realización depende de un proceso de pensamiento que muchas veces debe ser adquirido a través de un grado de estudios más elevado, es decir, ir a la universidad y comprender los mecanismos esenciales para el manejo de las IA. 

Este tipo de tareas son las que requieren un proceso o conjunto de reglas seguidas por una IA, es decir, puede ser el caso de los contadores que mencionamos antes, pero la actividad periodística también podría encontrarse en la lista ya que depende de reglas que una computadora puede aprender y aplicar.

  • Manuales no repetitivas: Aquí empiezan las buenas noticias, actividades que no requieren de un alto grado de estudios y que no son repetitivas o predecibles por los sistemas actuales, en este caso empezamos a ver que las nuevas tecnologías complementarán las labores humanas en vez de sustituirlas, labores que suelen tener que ver con el servicio y la interacción interpersonal directas.

Un ejemplo puede ser algo tan simple como un call center. ¿Quién nunca ha llamado para reportar un problema con una tarjeta de crédito o que su servicio de Internet falla solo para pasar media hora con una contestadora? Como todos sabemos, es una experiencia muy frustrante ya que las máquinas solo tienen una cantidad limitada de respuestas y carecen de la flexibilidad, adaptabilidad y el sentido común que tienen las personas para asistir en estos casos aunque también requiere conocimientos y culturas a un nivel medio. Esto no significa que estos trabajos vayan a ser inmunes a la entrada de las tecnologías, solo que al menos por ahora tendremos a las contestadoras para ayudarnos a dirigirnos a un humano que nos ayude en nuestros problemas en vez de sustituirnos.

  • Cognitivas basadas en reconocer patrones: Por último, estas tareas presentan un alto nivel de estudios y conocimiento altamente especializado, que requieren de reconocer problemas de una lista de posibilidades, lo cual implica un proceso cognitivo, es decir de pensamiento pero también de la flexibilidad de la que aún carecen las máquinas.

Los médicos especialistas son un ejemplo de estas tareas ya que utilizan máquinas y tecnología para llevar a cabo su labor pero no son remplazados con ella, al hacer un estudio, las máquinas le dan una visión más detallada del sujeto, pero no un diagnóstico; una vez más las máquinas ayudan, complementan la labor, pero no pueden sustituir al trabajo humano.

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La conclusión aquí nos lleva a que, mientras menos repetitivo, más creativo y más especializado sea un trabajo, es más difícil que las nuevas tecnologías nos desplacen de nuestros puestos, en este sentido muchos trabajadores tendrán que movilizarse para aprender nuevas habilidades o mejorar las que ya poseen para evitar quedarse atrás en la competencia laboral que esta revolución tecnológica desatará mientras que aquellos que aún empiezan a tomar decisiones acerca de sus futuras profesiones están a tiempo para elegir las áreas que cambiarán o las nuevas áreas que surgirán.

Según información del WEF contenida en el “Reporte del futuro de los trabajos 2020” habrá siete áreas en las que la demanda de trabajadores será  alta, en primer lugar las áreas que ya existen y que se adaptarán para repuntar “con una demanda creciente de trabajos en la economía del cuidado; roles en marketing, ventas y producción de contenido, así como roles a la vanguardia de las personas y la cultura”.

Por otro lado, las nuevas tecnologías abrirán opciones en nuevos sectores: “La creciente demanda de trabajadores que puedan ocupar puestos de trabajo en la economía verde, roles a la vanguardia de la economía de datos e inteligencia artificial, así como nuevos roles en ingeniería, computación en la nube y desarrollo de productos”.

Economía del cuidado

El Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe define a la economía del cuidado como “un espacio de bienes, servicios, actividades, relaciones y valores relativos a las necesidades relevantes para la existencia y reproducción de las personas. Así, la economía del cuidado comprende todo el trabajo que se realiza de forma no remunerada en los hogares y el trabajo de cuidados que se realiza de forma remunerada en el mercado”.

En principio, esto puede parecer paradójico. ¿Cómo es que una fuente de trabajo no remunerada puede convertirse en una de las áreas con más oportunidades a futuro? Bueno, debemos empezar por recordar que la integración de las nuevas tecnologías y la migración de los trabajadores no sucederá de un día a otro, por lo que aún hay tiempo para que este sector se regule, el mismo estudio explica que “el modelo actual de organización social de los cuidados, que se basa en las familias y se mantiene gracias al trabajo no remunerado de las mujeres, ya no es sostenible”, de hecho, el observatorio asegura que estas labores apuntan a la regularización ya que la necesidad de mano de obra solo puede incrementar.

Esto también ayudará a derribar brechas de género a favor de las mujeres, según el estudio, el nicho de mercado que ofrecerán nuevas oportunidades.

Marketing, ventas y producción de contenido

El sector de las ventas y la creación de campañas publicitarias y propagandísticas es uno que demuestra bastante resiliencia contra las nuevas tecnologías, esto ya que es una actividad que requiere un alto nivel de creatividad, es fácil darse cuenta porque la IA no podrá sustituir al trabajo humano en el corto plazo. A pesar de esto, la tecnología sí hará que el sector requiera personal capacitado en utilizarla como medio y canal de venta, los puestos en marketing digital, especialistas en e-commerce y otros similares estarán en gran demanda.

Personas y cultura

“Hay talento, solo falta encontrarlo”, y justamente de esto es de lo que se trata este sector, cualquier actividad relacionada con recursos humanos, reconocer y encontrar el nuevo talento así como emprender para futuro, son los puestos de trabajo que van a tener ese impulso.

Por otro lado, este sector también dará oportunidad a que personas que tienen empleos relacionados actualmente logren mantenerlos porque sus capacidades podrán adaptarse a las nuevas circunstancias, según el informe de la WEF aproximadamente 74% de los empleos migrarán desde personas y posiciones que actualmente están relacionadas con el ámbito, lo que es una buena noticia en especial para aquellos que se encuentran actualmente “ocupados en el estudio y se incorporarán pronto al mercado”.

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Economía verde

A partir de aquí, comenzamos a hablar de nuevos sectores así como de nuevos puestos de trabajo —permitidos con la llegada de las nuevas tecnologías—, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP, por su sigla en inglés) “aquella economía que resulta en un mejor bienestar humano y equidad social, reduciendo significativamente los riesgos ambientales y las escaseces ecológicas (…) puede ser considerada como una que es baja en carbono, eficiente en recursos y socialmente inclusiva”.

¿Qué tipo de trabajos surgirán?

Los puestos de trabajo que surgirán estarán enfocados en energías renovables, servicios ecosistémicos que incluyen purificación de agua y aire y otros similares. 

Al parecer, según el UNEP, en el lado negativo, estos nuevos empleos llegarán para remplazar muchos actuales, como aquellos en el campo del petróleo, la refinería y otros relacionados que podrían perderse por los cambios de necesidades sociales, los trabajadores que actualmente laboran en ese campo sufrirán debido a que sus habilidades no podrán ser fácilmente adaptadas a los nuevos paradigmas, a pesar de esto, se estima que la economía verde generará 24 millones de nuevos empleos, de aquí al 2030.

Economía de datos e inteligencia artificial

¿Recuerdan el final de Charlie y la fábrica de chocolate, en la que el papá se dedicaba a reparar la máquina que lo había remplazado? Sí, la máquina que servía para colocar las tapas a la pasta de dientes, en realidad de eso estamos hablando aquí.

Cuando hablamos de economía de datos, hablamos justamente de ayudar a generar y organizar el Big Data del que ya habíamos hablado, además de la transición a lo digital que muchas empresas deberán hacer para permanecer en el mercado, participar en los procesos de digitalización, son las oportunidades que la nueva tecnología traerá.

Analistas, especialistas, consultores e ingenieros en Inteligencia Artificial y/o en Big Data, son los empleos que nacerán junto con las nuevas tecnologías, evidentemente la analogía del papá de Charlie termina aquí, ya que este nuevo sector laboral requerirá capacidades y conocimientos que serán difíciles de adquirir para las personas mayores, la economía de datos y la IA abrirán nuevos caminos para los jóvenes pero será muy difícil para los trabajadores, cuyos puestos serán automatizados, acceder a nuevos puestos en estos ramos.

Ingeniería y computación en la nube

Este es un sector considerado como “en el que se abrirán oportunidades debido a su cercanía con las nuevas tecnologías”, es decir,  se necesita de gente que cree las tecnologías y difícilmente podría una tecnología crear otras para remplazarse a sí misma.

Aunque para ser más específicos las ingenierías que se verán más demandadas son aquellas que tengan que ver con software, computación y servicios en la nube, desarrolladores de Javascript (lenguaje de programación), back end (arquitectura interna de un sitio web) y desarrollador de software dotnet (framework de Microsoft). Se vislumbra una gran cantidad de demanda para el desarrollo de la nueva tecnología.

Para ponerlo en perspectiva, la firma de investigación Gartner informó que el mercado mundial de servicios en la nube pública alcanzará los 331,200 millones de dólares para el 2022, lo que equivaldría a 3 veces el valor de todos los servicios de Tecnología de la Información.

Nuevamente hay que aclarar que a los jóvenes les favorecerá dado que pueden darse el tiempo de adquirir los conocimientos y habilidades técnicas para unirse a la fuerza de trabajo pero el sector presentará pocas oportunidades para el reaprendizaje altamente especializado que los trabajadores actuales necesitarán.

Desarrollo de productos

Esto es muy amplio. ¿Qué productos son los que podría desarrollar? Cuando hablamos de las nuevas tecnologías nos referimos justamente a idear los nuevos avances o incluso a probar los nuevos avances, pero en la realidad, lo que se busca es cualquier producto.

El primer puesto de trabajo que señala el informe de la WEF es justamente “dueño de un producto”, es decir, tener la creatividad suficiente para identificar algo que aún no existe y crearlo, satisfacer las necesidades existentes y que van a crearse mediante nuevos productos, básicamente ser un inventor, y para eso no debemos volar tanto y sentir que debemos tener creaciones tan revolucionarias como la rueda, la máquina de vapor o el Internet, podría ser algo tan común como la mayonesa, tal vez no todos los días la comes, tal vez no sabemos quién la inventó pero hay hoy en día empresas que ganan millones comercializándola, si hay algo que sabemos es que las máquinas carecen de la creatividad que los humanos tenemos para inventar nuevos productos de consumo.

Y si la innovación no es lo tuyo tampoco es apocalíptico, probar las nuevas creaciones, hacer control de calidad, entender cuál nuevo invento es útil y cuál no, básicamente tener sentido común, puede aún conseguirte empleo en cualquier ramo o en el ramo tecnológico, las compañías que desarrollan nuevas tecnologías pasan horas en pruebas y afinaciones de sus nuevos programas y pagan por ello, con tantas nuevas tecnologías a la vuelta de la esquina, este tipo de trabajo será esencial y a veces no requerirá tanta especialización o grado académico.

Para finalizar, aunque las estimaciones de empleos que se perderán debido a los cambios tecnológicos y en particular a la automatización de tareas, aún no puede ser medido, en los países más tecnológicamente avanzados, que es donde los cambios se producirán, primero se prevé que, en el caso de Estados Unidos por ejemplo, será de más de 45 millones de empleos perdidos para el año 2030, esto también se ha visto acelerado por el impacto de la crisis sanitaria del Covid-19.