IFT advierte sobre los riesgos de las plataformas OTTs para niños y adolescentes

A pesar de que reconoce ciertas ventajas del uso de dispositivos y contenidos en el Internet, también señala que la falta de atención de los padres puede generar daños irreversibles

Eduardo Rivas

El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) presentó un estudio titulado “Las audiencias infantiles y el consumo de contenidos en OTTs” en el cual dieron a conocer los resultados de la investigación sobre los efectos de los contenidos en plataformas over the top (OTT). 

¿A qué publico se dirigió la investigación?

El estudio publicado el pasado jueves describe los resultados de la investigación del instituto aplicada a niños y adolescentes de entre 2 y 14 años con un nivel socioeconómico medio alto (C+) y medio bajo (D+) que radican en la Ciudad de México, Chetumal, Guadalajara, Hermosillo, Monterrey, Tapachula, Torreón y Veracruz.

¿Qué son las Over The Top?

Se definen como “los servicios y contenidos, principalmente de audio y video, que se transmiten a través de infraestructuras de banda ancha sin que las operadoras y sus redes puedan controlar su distribución” en niños y adolescentes.

En principio, en el estudio se señala a los teléfonos y televisiones inteligentes como los principales dispositivos por los que los niños tienen acceso a Internet; menciona que los niños cuentan con al menos un celular inteligente —generalmente pertenecientes a los padres—, a su vez indica que mientras más crecen, el valor a estos dispositivos va cambiando, primero como un juguete de entretenimiento y luego como una recompensa por “realizar labores, sin construir hábitos o reconocimiento de obligaciones (…) con lo que da inicio las deficiencias educativas para que los hijos asuman y respeten obligaciones y, en consecuencia, actuar por conveniencia, además la poca vigilancia de los padres eleva cada vez más el valor del dispositivo y genera conductas adictivas”, se lee en el estudio.

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En el caso de las televisiones, el estudio resalta el valor afectivo de este dispositivo en los hogares, como medio de entretenimiento, información y valor en la unión grupal, además, la abrupta interrupción que supuso la pandemia de Covid-19 le dio un papel formativo con la incorporación del programa gubernamental Aprende en Casa.

¿Qué ven los infantes a través de los dispositivos? 

Las plataformas más populares según el estudio fueron Netflix, Blim, Amazon Prime y Claro Video, en el sector de paga, mientras que en el polo opuesto son YouTube, TikTok, Facebook e Instagram, haciendo particularmente enfoque en la cúspide de ambas, YouTube y Netflix.

Refiriéndose a Netflix, el estudio indica:  “A esta distribuidora de contenidos se le percibe una alta competitividad por su oferta de películas y series. Su valor se construye en torno a su amplio y diverso catálogo, que incluye producciones nacionales, internacionales y creaciones propias de Netflix. Se le reconoce un perfil claramente enfocado al entretenimiento, no se le considera un espacio donde se pueda encontrar contenido educativo”.

En cuanto a YouTube, el estudio detalla que en los rangos más bajos de edad la plataforma hace de sustituta de Netflix cuando no se encuentra disponible, lo cual es útil para los padres en la función de distraer a los niños. Además asegura que “mientras más se avanza en el espectro de edad los contenidos se amplían, después de los ocho y hasta los 14 años los videojuegos adquieren un papel fundamental”, es decir, los contenidos que se ven en plataforma para este rango son videojuegos, ello significa “llegando incluso a copiar las actitudes de los conductores, esto significa que se ven ampliamente influenciados por sus opiniones y consejos así como el contenido que publican, en el caso de los videojuegos específicamente, su naturaleza violenta”.

Entre los youtubers más famosos destacan Luisito Comunica y Los polinesios. 

El estudio señala que “las redes sociales han llegado a límites peligrosos  porque están trastocando procesos de neurodesarrollo fundamentales.” Otros efectos son “la imposibilidad de tener criterios firmes de identidad, ser insensibles a la visión de género y llevar a cabo acciones que ponen en riesgo su integridad y seguridad y la de la sociedad que los rodea”.

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Pero, ¿proporcionan algo bueno? 

De acuerdo a los datos dados por el IFT, las OTTs no son tan negativas, porque contribuyen en general al desarrollo de habilidades tecnológicas que a su vez fortalece sus aptitudes académicas y el aprendizaje autodidacta, así como de habilidades motrices y cognitivas para realizar diversas tareas simultáneamente.

En cuanto a los padres el estudio señala que a pesar de que la percepción es que controlan las actividades de los infantes en los dispositivos y la red, la realidad es completamente diferente pues “en la práctica dicho control suele ser falible. Es un punto tan crítico y conflictivo, que los padres, en medio de sus tensiones laborales y económicas, en muchos casos optan por evadir”.

Situación que genera que los menores de edad vean y copien cualquier contenido gracias a su exposición de “estereotipos, la normalización de la violencia y la sexualización temprana (principalmente en niñas) hasta el riesgo de sufrir de acoso cibernético o de caer en redes de trata de personas”. 

En contraste, las tecnologías también han mostrado efectos positivos, hasta los seis años de edad, los contenidos principalmente de YouTube contribuyen al desarrollo del lenguaje, la motricidad y conocimiento de cultura de otros países mientras que a partir de los siete años, las capacidades comunicativas de los dispositivos cobran mayor importancia por la posibilidad de contactar con personas de todas partes del mundo y que, según el estudio, contribuye al desarrollo de su cultura general.