La huella ambiental de Bitcoin, ¿usa más energía que otras industrias?

Mientras la fiebre por el oro virtual que representan las criptomonedas sigue en auge, despiertan las preocupaciones de lo que esta nueva minería le hará al planeta

Eduardo Rivas

Según un estudio el consumo de energía requerido para la minería de Bitcoin alcanzará su punto máximo en 2024 con alrededor de 297 teravatios por hora (TWh) y generando alrededor de 130 millones de toneladas métricas de emisiones de carbono, estas cifras pueden ser comparadas con las emisiones totales de países como Italia. Y esto no es lo más alarmante, sino que el estudio publicado en abril de este año solo habla de la minería en China.¿Cuál será la razón? 

¿Qué son los teravatios? 1 teravatio (TW) equivale a la cantidad de energía liberada por la combustión de 1,000 millones de toneladas de carbón.

A pesar de que las tecnologías en las que descansan las criptomonedas han estado entre nosotros desde hace ya varios años, es difícil tener un entendimiento claro de cómo funciona una divisa que nunca tendremos en nuestras manos en forma de billetes o monedas, esto ha facilitado que se creen mitos alrededor de la industria y todos sus aspectos, su seguridad, su legitimidad y, en este caso, el consumo de energía y la huella de carbono que deja a su paso

¿La digitalización también contamina? 

Cuando hablamos de la Internet a veces nos es difícil imaginar que compañías como Google tengan un gran impacto ambiental, a fin de cuentas existen en Internet y las fotos que vemos de sus edificios distan mucho de las típicas fábricas con sus grandes chimeneas y columnas de humo saliendo todo el día, pero la realidad es que en el 2019 la compañía emitió, según sus cifras oficiales, más de 15 millones de toneladas de CO2.

La razón de esto es que a pesar de que la Internet y el ciberespacio en general no hacen ruido ni generan residuos si ocupan grandes servidores así como cables y otras piezas de hardware que hacen posible su funcionamiento, la obtención de las materias primas como el plástico, el metal y otros genera sus propios residuos que, aunque sean indirectos, se ligan al funcionamiento de la red, esto sin mencionar la electricidad que consumen, esto ya de forma directa, y la forma en que obtenemos la electricidad mediante la quema de combustibles fósiles no es poca.

A raíz de eso, se ha hablado mucho sobre la forma de uso y obtención de estas monedas,  principalmente las actividades de minería de Bitcoin, así como los servidores que soportan la red y las actividades de transferencia, mismas que ocupan electricidad suficiente para alumbrar a uno o varios países.

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Gerald Moser, estratega jefe de inversiones de Barclays Private Bank, escribió: “Desde el punto de vista de la sostenibilidad, agregar criptomonedas a una cartera la hará menos ecológica (…) una huella de carbono promedio por transacción en el rango de 230-360 kg de CO2. En comparación, la huella de carbono media de una transacción Visa es de 0.4 g de CO2”.

Según un estudio publicado por Bitcoin Magazine, el consumo anual de las actividades relacionadas directamente con el Bitcoin equivaldría a 79 teravatios hora (TWh) de acuerdo con los datos del Índice de Consumo de Energía de Bitcoin de Cambridge (CBECI, por sus siglas en inglés), además calcula la cifra de intensidad de las emisiones de carbono por la generación de energía en 280 gramos de CO2 por kilovatios/hora (kWh).

Consumo energético de las criptodivisas

Es decir, debido a que Bitcoin necesita de sus grandes procesadores, el consumo que realiza a nivel energético es tan grande que podría superar al consumo de dos países industrializados como China, Japón o Alemania —por mencionar algunos—, además dicho consumo es tan grande tan sólo por el procesamiento, que no se toma en cuenta el almacenamiento de datos, situación que provocaría grandes insumos de calentamiento global, ya que emiten anualmente 22.1 megatoneladas (Mt) de CO2, según reporta el estudio. 

Las cifras de la intensidad de carbono además se calcularon tomando la salida de las mineras de China en los meses de junio y julio de este año, así como los cambios que han tenido en las fuentes de energía, dejando el carbón y adaptando formas de energía más limpias como el gas natural y energía renovable como la hidroeléctrica.

Para una industria que es digital y no necesita de insumos como las monedas físicas, es una cantidad alta de su huella en el mundo. En las finanzas más tradicionales, según el modelo CoolClimate Network de la Universidad de California, Berkeley, en el sector de finanzas y seguros, así como bienes raíces y servicios similares, 80% de las emisiones son generadas por el transporte de personal y bienes y 20% corresponde a instalaciones y las adquisiciones, incluyendo el consumo energético, y determinó que en el transporte se utilizan 4.377 TWh (88.6%), mientras que en instalaciones y adquisiciones 562 TWh (11.4%), dando un total aproximado de 4.939 TWh con una emisión correspondiente a 1.368 Mt de CO2.

De acuerdo a esto, Bitcoin utiliza 1.6% de la energía que utilizan los servicios de finanzas tradicionales y emite sólo 1.6% del CO2, lo cual es una cantidad considerable, y aunque el Bitcoin tiene una intensidad de carbono mayor, es solamente 1% lo que supera a estas industrias tradicionales.

Otro caso interesante es el del oro, en el cual las actividades relacionadas a la minería y refinamiento del metal más precioso, sin incluir sus aplicaciones más prácticas en los sectores industriales, se traducen en un uso total de energía de 265 TWh así como emisiones totales de 145 Mt CO2; el Bitcoin generó 29.8% y 15.2% de respectivas cifras, además de que la intensidad de carbono de la industria del oro fue 95% más que la del Bitcoin.

El estudio habla también de otras industrias como la de la construcción (con un uso total de energía de 40.830 TWh y emisiones totales de 12,735 Mt CO2), los servicios médicos (con un consumo energético de 3.716 TWh y emisiones de CO2 de 1,603 Mt) y el del transporte en general (con emisiones resultantes de 8,096 Mt CO2) y en cada caso, el autor determinó que el Bitcoin generaba una fracción de las emisiones que cada uno de estos sectores que no reciben la misma atención y preocupación.

Finalmente, el negocio de la guerra, específicamente el de la industria militar según el estudio, utiliza 6.691 TWh de energía emitiendo cerca de 2,500 MT de CO2 anualmente; Esto, traducido a Bitcoin significa que la criptomoneda utiliza 1.18% de la energía y emite .88% del CO2 que lo utilizado en transportar equipo, personal, utilizar instalaciones y adquirir equipo militar en todo el mundo mientras que su intensidad de carbono es de 33% más que el Bitcoin emitiendo 374 g de CO2 por kWh.

El autor Hass McCook finaliza su estudio afirmando que contrario a lo que los críticos afirman, la huella de carbono de las actividades relacionadas con el Bitcoin se reducirá cada vez más llegando a ser cero emisiones en el año 2030 en el que, en comparación, la Unión Europea considera tener 55% menos de emisiones con respecto a 1990.

Si los objetivos de la industria se alcanzarán aún no está claro, lo que sí es claro es que con las preocupaciones de los gobiernos globales sobre las actividades de criptomonedas, su seguridad, uso y consumo de energía las regulaciones están cada vez más cerca de un sector que hasta ahora ha permanecido apartado y su implementación cambiará la forma en que se hacen sus negocios y en general, cómo deja huella en la sociedad.