¿Por qué hay una crisis mundial de microchips?

Gracias a las restricciones en todo el mundo debido a la crisis del coronavirus, la cadena de proveedores de chips semiconductores ha enfrentado serios problemas de desabasto 

Alejandro Wong García

La escasez global de semiconductores ha afectado a los fabricantes de automóviles, creadores de consolas de videojuegos, computadoras y otros electrónicos de todo el mundo, incluso ha limitado su producción —alargando hasta el próximo año—, aseguró el miércoles el director ejecutivo del fabricante de automóviles Stellantis, de acuerdo con información de Reuters

“La crisis de los semiconductores, según lo que veo y no estoy seguro de poder verlo todo, se arrastrará fácilmente hacia el 22 porque no veo suficientes señales de que la producción adicional de los puntos de abastecimiento de Asia vaya a llegar al oeste en un futuro cercano”, destacó el CEO Carlos Tavares en un evento de la Asociación de Prensa Automotriz en Detroit.

La crisis global de chips se produce cuando la demanda de servicios electrónicos y digitales se ha disparado durante la recuperación de la economía mundial después de la crisis del coronavirus, lo que elevó los precios de los vehículos nuevos y usados. Algunos fabricantes de automóviles se han adaptado a la escasez de chips eliminando características de sus modelos, mientras que otros han construido vehículos sin los chips necesarios y luego los han estacionado hasta que se pueda terminar su ensamblaje más tarde.

Stellantis está tomando decisiones para cambiar la diversidad de los aparatos que pretende usar, se necesitan aproximadamente 18 meses para diseñar un vehículo para usar un chip diferente debido a la sofisticación de la tecnología involucrada, dijo.

La gravedad de la escasez mundial de chips ha aumentado poco a poco en los últimos meses y ahora millones de personas se están viendo afectadas. 

A medida que la tecnología ha avanzado, los chips semiconductores se han extendido desde computadoras y automóviles, hasta los cepillos de dientes y las secadoras; se esconden en el núcleo de una gran cantidad de productos. 

Éstos aprovechan las propiedades de los materiales semiconductores como el silicio, mediante el uso de campos eléctricos o magnéticos, luz o calor para controlar la corriente eléctrica que fluye hacia un dispositivo.

“Prácticamente, los automóviles se están convirtiendo en computadoras sobre ruedas; ahora incluyen elementos como pantallas de visualización, ayuda a la conducción autónoma, sensores, integración de teléfonos móviles y comunicaciones, y elementos de alto rendimiento en sus motores. Esto es posible gracias a los semiconductores, que están impulsando la innovación en el avance de los vehículos”.

De acuerdo con un artículo de semiingeneering.com los microchips han permitido remplazar los sistemas manuales con eléctricos, haciéndolos más eficientes y menos contaminantes; funciones inteligentes como cámaras de respaldo, detección de puntos ciegos, control de crucero adaptativo, asistente de cambio de carril, despliegue de bolsas de aire y sistemas de frenado de emergencia, e integrar computadoras inteligentes que apoyan al conductor. 

De acuerdo con información de grandviewresearch, entre las empresas más destacadas del mercado de chips para autos están NXP Semiconductors, Infineon Technologies, Renesas Electronics, STMicroelectronics, Texas Instruments Incorporated, Robert Bosch GmbH y ON Semiconductor, las cuales poseen en conjunto aproximadamente 50% del mercado global.

Datos del Banco Mundial revelaron que en 2019 China exportó a Estados Unidos productos por un valor de 418,584 millones de dólares, con una proporción de 16.75% de los asociados, siendo el país al que más le vendió servicios, principalmente de manufactura electrónica. En ese mismo año, el país asiático exportó al mundo circuitos integrados monolíticos o chips, por un valor de 103 billones de dólares.

Inicio de la crisis

Este problema comenzó como resultado de la pandemia de Covid-19; el personal de las armadoras de semiconductores en China y en todo el mundo tuvieron que dejar de trabajar, las plantas se cerraron y la producción se detuvo, lo que provocó una falta de suministro. El movimiento de estos objetos también se vio frenado por restricciones más estrictas en los puertos y las fronteras internacionales.

De acuerdo con Xinhua.net, la actividad comercial general de China cayó 56% en la semana del  16 de febrero de 2020 cuando ese país adoptó medidas para evitar la propagación del virus. 

La cadena de suministro nacional del país dirigido por Xi Jinping se vio  especialmente afectada: los pedidos entre empresas nacionales se redujeron en 60%, mientras que el número de transacciones entre empresas chinas y empresas internacionales disminuyó 50 por ciento.

En el cuarto trimestre de 2020 (4T20), los envíos globales de computadoras crecieron 26.1% interanual a 91.6 millones de unidades, según los resultados preliminares del rastreador trimestral mundial de dispositivos de computación personal de International Data Corporation (IDC). La misma categoría de dispositivos creció 13.1% año tras año durante todo el año 2020 y los catalizadores fueron el trabajo desde casa, el aprendizaje remoto y la restauración de la demanda de los consumidores.

En septiembre de 2020 el gobierno de Estados Unidos impuso restricciones a las exportaciones a Semiconductor Manufacturing International Corporation, el mayor fabricante de chips de China; decenas de empresas chinas, incluidas SMIC y el fabricante de drones DJI, se agregaron a la denominada lista de entidades del Departamento de Comercio, que les prohíbe el uso de proveedores y la tecnología estadounidenses.

El lanzamiento de la novena generación de consolas de videojuegos se dio durante noviembre de 2020, en uno de los periodos más álgidos de la pandemia. La demanda creció tanto que éstas se revendieron en sitios web como eBay por entre 50 y 100% más que sus precios minoristas. 

Obviamente la producción de estos equipos aportó a la escasez de componentes, ya que son parte fundamental de éstos. 

El momento más difícil 

En febrero de 2021 General Motors dijo que extendería los recortes de producción en Estados Unidos, Canadá y México hasta mediados de marzo. Uniéndose a una larga lista de principales fabricantes de automóviles, incluidos Ford, Honda y Fiat Chrysler, que advirtieron a sus inversores que desaceleraron la producción de vehículos debido a la escasez de chips.

“La escasez de chips apenas se discutió hasta cerca de finales de año, donde las menciones sobre la escasez de chips se dispararon y continuaron aumentando hasta 2021. Un estudio de la consultoría AlphaSense encontró más de 32,600 documentos que contenían la frase (y términos asociados) “escasez de chips”, la mayor parte de las menciones ocurrieron entre marzo y mayo”.

Ford anunció a finales de junio que detendrá o reducirá la producción en ocho plantas, incluidas seis en Estados Unidos, durante periodos variables durante julio y hasta principios de agosto debido al problema de falta de semiconductores.  

La paralizante escasez de chips que obstaculiza la economía global va a empeorar antes de mejorar, afirmó el presidente ejecutivo de Intel, Pat Gelsinger, el jueves por la noche en la conferencia de ganancias de la compañía. El CEO sostuvo que la crisis podría durar hasta 2023.

“Seguimos en un entorno muy restringido en el que no podemos respaldar completamente la demanda”, dijo Gelsinger. El CEO de Intel se unió a otros fabricantes de chips como Taiwan Semiconductor Manufacturing, que han dicho que la escasez durará mucho más allá de este año.

AlixPartners, una firma de consultoría global, estimó que la escasez costará a los fabricantes de automóviles a nivel mundial 110,000 millones de dólares en ingresos perdidos este año; en enero el pronóstico llegaba a 61,000 millones de dólares.