¿Es suficiente el plan de la OCDE para fiscalizar multinacionales?

Se integraron 130 países al nuevo marco fiscal internacional que busca garantizar el pago de impuestos de grandes empresas multinacionales y la redistribución de los recursos a las jurisdicciones de mercado

Eva Rosete 

El nuevo marco fiscal internacional, al que se adhirieron 130 países, prevé que las empresas multinacionales (EMN) paguen un impuesto mínimo de 15% en el país de origen y la redistribución de recursos para compensar a los países en los que las EMN generan sus ingresos. El acuerdo fue anunciado el pasado 1° de julio de 2021 a través de un comunicado de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). 

“Tiene como objetivo garantizar que las grandes Empresas Multinacionales (EMN) paguen impuestos donde operan y obtienen ganancias, al tiempo que agrega la certeza y estabilidad muy necesarias al sistema tributario internacional”

OCDE

La OCDE asegura que la propuesta para actualizar el sistema fiscal internacional es consistente con una economía globalizada y digitalizada. Las negociaciones entre países en la última década culminarían en un paquete sustentado en dos pilares.

El primer pilar reasignaría algunos derechos tributarios desde el país sede de la empresa multinacional al mercado donde se lleva a cabo la actividad comercial y se producen beneficios, aunque la empresa no tenga presencia física en ese territorio.

El segundo pilar determina una ‘base mínima a la competencia fiscal en materia de impuestos’ por medio de un impuesto mínimo de 15 por ciento. Por otra parte, la OCDE ofreció apoyo a los gobiernos que necesiten servicios públicos esenciales, infraestructura y recuperación por la pandemia de Covid-19 por medio del paquete de reformas.

El marco fiscal clasifica a las compañías multinacionales (MNEs) como aquellas que tienen ingresos entre 10 y 20 mil millones de euros.

La OCDE estima que con la tasa mínima de 15% se podrían recaudar por lo menos 150 mil millones de dólares y la bolsa de derechos tributarios que se reasignarían a jurisdicciones de mercado – lugar en el que se generan los ingresos – superaría los 100 mil millones de dólares.

“Este paquete no elimina la competencia fiscal, (…), pero establece limitaciones acordadas multilateralmente. También se adapta a los diversos intereses en la mesa de negociaciones, incluidos los de las pequeñas economías y las jurisdicciones en desarrollo. Es de interés para todos que lleguemos a un acuerdo final entre los Miembros del Marco Todo Incluido según lo programado para finales de este año”

Mathias Cormann, Secretario General de la OCDE. 

En las negociaciones se fijó el mes de octubre del 2021 como plazo para terminar el trabajo técnico. El marco fiscal internacional propuesto empezaría a funcionar en 2023.

La oportunidad perdida para América Latina

En el artículo La oportunidad perdida del acuerdo fiscal global para América Latina, publicado el 2 de julio, la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional (ICRICT) planteó que el plan de dos pilares pondría fin a la evasión fiscal de las multinacionales y que los ingresos —sobre todo para América Latina—, serán un apoyo para luchar contra los estragos económicos de la pandemia. 

Todos los países de América Latina que participan en el marco firmaron el acuerdo, con excepción de Perú. La evasión fiscal generó una pérdida de 40 mil millones de dólares en América Latina, según la publicación Estado de la justicia fiscal 2020: la justicia fiscal en la época del Covid-19, que realizó la Alianza Global de la Justicia Fiscal (The Global Alliance for Tax Justice).

ICRICT agregó que una preocupación de los países latinoamericanos que participan en el grupo de 130 países es que el impuesto mínimo de 15% es muy bajo y se acerca a la tasa impositiva de paraísos fiscales como Suiza e Irlanda. El estudio argumenta que la tasa es tan baja porque los países participantes intentan proteger a sus multinacionales y prioriza a los países sede y no a los países en los que se obtienen los beneficios.

Según ICRICT, Estados Unidos y Argentina han declarado públicamente que prefieren una tasa mínima de 21 por ciento.

“La mayoría de los ingresos fiscales adicionales se destinarán a los países de origen de las multinacionales, no a los denominados países de mercado donde estas empresas generan beneficios”.

Algunos ejercicios muestran que una tasa de 21% generaría el doble de los ingresos generados con un impuesto del 15 por ciento.

El estudio Recaudación del déficit fiscal de empresas multinacionales: Simulaciones para la Unión Europea, realizado por el observatorio de la Unión Europea y publicado en junio de 2021, estimó que la tasa mínima de 21% generaría ingresos adicionales de 118 mil millones de dólares a los 27 países de la UE, mientras que el impuesto de 15% recaudaría la mitad. 

“Los países latinoamericanos tenían una tasa impositiva corporativa promedio de 26% en 2020, por lo que una tasa mínima global de alrededor de 15% es simplemente demasiado baja y, por lo tanto, es poco probable que conduzca a una reducción significativa en la transferencia de ganancias de la región”, aclaró la ICRICT. 

ICRIT

En este sentido, Martín Guzmán, ministro de Economía de Argentina, dijo que “la tasa mínima corporativa global de 15% es demasiado baja. Hay un riesgo sustancial de que termine siendo de hecho la tasa máxima. Desde Argentina, consideramos que una tasa de 21% sería mejor, una de 25%, aún mejor”. 

El documento de ICRIT resalta que aunque el nuevo marco gravaría a grandes tecnológicas como Apple, Facebook y Google, tal vez sólo se aplique a 100 multinacionales; es decir, a empresas con una facturación global mayor a 22 mil millones de dólares, lo que generaría pocos ingresos adicionales. Por otra parte, en el acuerdo se prevé que los países eliminen medidas como los impuestos a los servicios digitales. 

Por último, la ICRICT recomendó que, para hacer más justo el sistema, los beneficios globales de las multinacionales deben ser distribuidos entre los países que generan beneficios, empleo, ventas, activos y uso de recursos. “Esta regla ayudaría a establecer un campo de juego más nivelado, reduciría las distorsiones, limitaría las oportunidades de elusión fiscal y brindará certeza a las multinacionales y los inversores”.

Impuesto mínimo representa un avance

El nuevo marco fiscal internacional es benéfico para México, ya que es uno de las países en los que las empresas generan beneficios, a pesar de que no cuentan con presencia física, señaló Fernando Pliego Vincent, socio de Precios de Transferencia en Salles Sainz Grant Thornton, en entrevista con Despetador Económico.

Se ha ganado terreno en el diálogo con las empresas digitales al lograr que paguen impuestos, pues de no pagar nada a tener que pagar 15% es una ganancia, comentó Pliego Vincent. Agregó que una tasa del 20% es más cercana y consistente con otros países. 

«La ingeniería fiscal de las grandes multinacionales está diseñada para poner la fuerza productiva, la fuerza de venta y los intangibles en donde sea más barato, puede ser por economía de escalas, productividad, competitividad”, señaló el socio de Grant Thorton. Agregó que el problema principal es que las empresas no son transparentes sobre en qué país se generan los ingresos, si está información fuera más clara, el impuesto mínimo distribuiría mejor las ganancias.