Hablemos de e-commerce y dropshipping

Agustín Ortiz Monasterio

CEO de DILMUN


A todos nos atraen los negocios fáciles y millonarios, porque eso vende. ¿O no? Sin embargo, cuando ves las estadísticas que te das cuenta que muchas de esas promesas son marketing y no reflejan la realidad del e-commerce.

El dropshipping -triangulación de envíos- es uno de estos ejemplos. Claro que funciona, por supuesto que si, no me lo tomen a mal, pero la forma de cómo mucha gente lo ve es como algo fácil. Algo como: «hazte millonario en poco tiempo y vete a vivir a la playa con tu laptop». Nuevamente, si hay gente que lo ha hecho y lo sigue haciendo, claro, pero eso no representa totalmente al e-commerce.

En realidad el e-commerce es un negocio, como cualquier otro, con sus pros y sus contras. Tiene sus riesgos y sus oportunidades; aunque ahora es cuando parece ser el negocio del siglo. Este tipo de negocios llevan más de 20 años funcionando, solo que en este momento ‘está en esteroides’ y todos quieren comprar y vender en línea.

Se le llama Fulfillment al proceso completo del pedido – desde que se visualiza el producto en línea hasta que se entrega. Todos los negocios que venden productos necesitan a alguien que almacene, empaque y entregue los productos, este proceso obtuvo fama por Amazon y su programa “Fullfillment by Amazon”. Los que empiezan haciendo e-commerce generalmente no quieren saber nada de logística y de ahí la popularidad del dropshipping.

“No quiero financiar inventarios, ni hacer nada de operaciones. Prefiero que alguien lo haga por mí y yo manejar mi tienda en línea”. Esto es dropshipping.

Totalmente válido. Grandes negocios han hecho esto por siglos, que en resumidas cuentas es tercerizar servicios.

Lo que realmente hacemos en e-commerce es “comercio»

  • Compras más barato en un lugar para vender más caro en otro lugar. (El típico ejemplo de comprar en Aliexpress y vender en Amazon);
  • Compras de mayoreo para vender de menudeo;
  • Le encargas a alguien enviar tu producto, con lo que evitas tener una bodega;
  • Compras a granel para empacar en empaques más pequeños;
  • Vendes por medio de una tienda con mucho tráfico (marketplace).

Todo esto es negocio, todo esto es comercio

No tener inventario y encargarle a alguien que lo mande (también conocido como dropshipping) suena muy bien.

También hay otras cosas que analizar ¿Qué tan rápido le va a llegar al cliente? ¿Cómo sabes que los productos se van a empacar bien? ¿Qué pasa si se mandan mal? ¿Quién responde? ¿Qué tanto confías en tu proveedor de productos?

Hoy en día mucha gente usa Amazon Prime o Mercado Libre y los envíos le llegan el mismo día o al día siguiente. Si tu haces Dropshipping y tu producto llega en 30 días desde China, no vas a ser muy competitivo. Ahora, si tu producto es “demasiado” especial para que la gente espere 30 días y/o logras bajar ese tiempo para que tu cliente esté contento, entonces ya suena más atractivo.

Si te tardas demasiado, el mercado de los commodities te puede devorar. También puedes tener tu almacén y ser más rentable que alguien que hace dropshipping, por ejemplo, si tu produces tus propios productos y tienes un margen de ganancia alto, puedes empezar contratando una bodega de fulfillment y luego tener tu propio almacén. Todo depende a donde quieres vender, de donde quieres sacar tus productos, cuánto te cuesta la operación y el envío y por supuesto, cuánto te cuesta conseguir a un cliente nuevo y mantener a tus clientes recurrentes.

Al final, hay muchos estilos de e-commerce. No todos los modelos son para cualquiera. El modelo que escojas va o debería de ir de acuerdo al estilo de vida que quieres. Tener almacén o inventario no necesariamente es malo si conoces los riesgos de cómo manejarlo. Además, cuando tienes más volumen, puedes conseguir financiamientos específicos para esto o incluso desde tu proveedor.

Si esto de vender productos digitales es lo tuyo, te recomiendo aprender de todos los modelos existentes y decidir cuál te conviene y te gusta más.

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