La utopía de la Unión cripto-Monetaria de América Latina

Olga Mariela Januszewski

«El imperio español fue la unión monetaria y fiscal más grande jamás conocida». La frase de distinguida historiadora Alejandra Irigoin se refiere a un tiempo en el que la mayor parte de la región conocida como América Latina formaba parte de una jurisdicción monetaria compartida, con nexos importantes con Brasil.

La desaparición de este sistema monetario llevó a la región a construir los problemáticos sistemas que conocemos actualmente y desde entonces encontramos menos lazos entre los sistemas monetarios de los países de América Latina.

Tras la reciente aprobación de la ley Bitcoin en El Salvador, con al que se integra el activo como moneda de curso legal y la incorpora a las reservas del Banco Central salvadoreño, es posible imaginar un espejo en el que puedan mirarse el resto de los países de la región.

Esta ruta compartida fue propuesta de forma independiente por un grupo de políticos latinoamericanos que han manifestado su opinión sobre el tema, apoyando públicamente el uso de Bitcoin  y sugieriendo su adopción:

  • Ecuador: Julio Eduardo Clavijo Acosta (Viceministro de Inclusión Económica de Ecuador).
  • México: Eduardo Murat Hinojosa (diputado) y Zindira Kempis de I. (senadora).
  • Panamá: Gabriel Silva (diputado nacional).
  • Argentina: Francisco Sánchez (diputado nacional).
  • Paraguay: Carlos Rajala (diputado nacional).
  • Brasil: Gilson Marques (diputado nacional) y Fabio Ostermann (activista político).
  • Colombia: Jehudi Castro (asesor presidencial).

Estos representantes han manifestado en sus redes sociales diferentes ideas respecto a la adopción de Blockchain: la mayoría busca implementarlo desde el punto de vista económico.

«La monetización de Bitcoin como moneda de curso legal mejoraría la competencia económica a nivel internacional y brindaría un respaldo financiero notable», dijo Bukele, como muestra de esta mirada optimista sobre la moneda digital. La ley de El Salvador significa que el Bitcoin estará en igualdad de condiciones con el dólar, que se convirtió en su moneda oficial hace 20 años.

La realidad económica y política de América Latina propicia definitivamente la adopción de las criptomonedas, debido a los niveles inflacionarios que impactan de lleno en los bolsillos de los ciudadanos de a pie y desvalorizan las monedas nacionales a niveles paupérrimos.

Es cierto que dicha realidad es compleja ya que las diferentes crisis y el históricamente bajo nivel de inclusión financiera, han puesto al ecosistema Blockchain en el centro de una posible solución de las diferentes problemas y contextos.

La idea de abandonar la moneda fiduciaria y la necesidad recurrente de acceder a mercados alternativos ha llamado la atención de numerosos grupos económicos relacionados a las criptomonedas.

Ante la expectativa que genera la inclusión de Bitcoin como moneda legal en El Salvador, existe una corriente de pensamiento que ve en esta medida cierto grado de peligro porque en realidad el problema no es la aceptación de Bitcoin, sino que el dólar ya es la moneda de curso legal en dicho país.

Algunos podrían creer que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, no estaría del todo de acuerdo con el hecho de que se use en menor medida el dólar, sobre todo ante la gran carga de la deuda externa que tiene El Salvador: casi el 100% de su PIB. En este sentido, los inversores extranjeros preocupados por el futuro han exigido primas cada vez más altas, de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

¿Cuál será el siguiente país en la utópica cripto-Unión Monetaria de América Latina?