Proof-of-Stake vs. Proof-of-Work

El futuro de las criptomonedas dependerá en gran medida de lo eficiente que puedan ser en cuanto al uso de energía. Sin embargo, la seguridad también será un factor importante para establecer el algoritmo más conveniente para el proceso de validación en el blockchain.

A pesar de que el proceso Proof of Stake (PoS) resulta ser el más eficiente relacionado con el uso de energía, mantener la seguridad del sistema es más complicado que el Proof of Work (PoW), debido a que en el primero, el colateral para validar una operación fraudulenta no es tan alto como en el segundo, el cual conlleva los esfuerzos de minado de bloques. Aunque no necesariamente ocurre en todos los proyectos que usan Proof of Stake, muchos trabajan en otros validadores para evitar los bloques fraudulentos. 

Sin embargo, ambos algoritmos comparten similitudes, ya que al igual que el algoritmo de PoW, un punto pendiente por resolver del PoS es el tema de la seguridad relacionado con el llamado “51% attack, debido a que, si una minera o pool pudiera controlar la mayoría del stake de la red hasta alcanzar 51% del total, esta entidad sería capaz de crear bloques fraudulentos, provocando un sistema vulnerable y engañoso.

Debido a su tamaño de capitalización, el Bitcoin y otras criptomonedas, como Ethereum, Cardano y Dogecoin, podrían ser menos susceptibles a este tipo de ataques, ya que resultaría costoso e inviable acaparar 51% de su red.

Los defensores de este sistema de seguridad afirman que es poco factible que un grupo de personas trataran de apropiarse de 51% del stake, ya que provocaría que el proyecto fuera poco atractivo para otras personas; por otro lado, si desataran una ola de ventas del token del proyecto, los atacantes perderían mucho dinero por su alta depreciación. Pese a esto, se han registrado casos con ataques de esta naturaleza. Un caso muy sonado y relativamente reciente fue el de Ethereum Classic, que entre junio y agosto de 2020 tuvo al menos tres ataques de este tipo.

La plataforma Cardano se ha popularizado últimamente. Cardano funciona con el algoritmo PoS, cuyo token es ADA, y ofrece más ventajas que las redes que utilizan PoW. Se caracteriza por buscar la interoperabilidad entre plataformas blockchain, evitando así una adopción segregada y restringida en la red; otra ventaja importante es la escalabilidad, ya que en la mayoría de los casos el minado de nuevos bloques limita las transacciones por segundo, sin mencionar los altos costos energéticos y la saturación de la red a medida que aumentan los usuarios.

Finalmente, este algoritmo promete tener usos más allá de solo un depósito de valor, porque busca ofrecer el levantamiento de capital a través de una Initial Coin Offering (ICO) de manera más sostenible, con el fin de que los participantes se involucren en el proyecto por medio de smart contracts.

La mayor crítica al uso del algoritmo PoW es sin duda su alto uso energético. Asimismo, es complicado saber los costos de energía con exactitud, ya que depende de la eficiencia del hardware y el clima, pero se puede hacer estimaciones, por ejemplo, de acuerdo con Cambridge Centre for Alternative Finance, la red Bitcoin tiene un consumo anual de energía de 129 terawatts por hora (TWh), casi lo mismo que el estado completo de Nueva York en Estados Unidos y la mitad de todos los centros de datos del mundo.

Además, los costos y la cantidad de energía usada dependen de la ciudad, aunque a nivel mundial la mayoría de la energía utilizada para mantener esta red blockchain es la hidroeléctrica. Sin embargo, la fuente de energía más popular en Asia es el carbón, debido a sus bajos costos. Por otra parte, la energía usada por la red Ethereum anualmente ha incrementado al menos seis veces su tamaño desde enero de 2020 hasta la fecha, pasando de 7 TWh a 50 TWh.

Aparentemente, Dogecoin resulta ser una alternativa al Bitcoin en cuanto a la eficiencia energética, ya que el consumo por transacción es de apenas 0.12 kWh, comparado con el Bitcoin que es de 707 kWh.

Dogecoin usa el algoritmo AUXPoW que, en comparación con el PoW, tiene tasas de hash más bajas, en otras palabras, es más eficiente en el consumo energético. Aunque el consumo anual de energía del Dogecoin puede superar los 2.5 gWh, tomando en cuenta un hashrate de 291.65 Th/s (Scrypt). A pesar de que el Dogecoin es más eficiente que el Bitcoin, carece de tecnología revolucionaria que solucione la eficiencia energética del blockchain.

Sin duda, el blockchain se ha convertido en una tecnología disruptiva y revolucionaria para muchos, a pesar de tener ventajas como la inmutabilidad de bloques, transacciones sin intermediarios, transparencia, contratos inteligentes, nuevos modelos de negocio, potencial democratización, entre otras. Esta red ha enfrentado tanto retos como amenazas, pero indican que se solucionarán con el algoritmo PoW, concretamente, la escalabilidad, disminución o eliminación de oligopolios mineros, lo que conllevará a una mayor descentralización de la red, menores costos energéticos e integración entre plataformas.

En conclusión, las plataformas con algoritmo PoS resultan más eficientes en cuanto al uso energético, pero su seguridad prácticamente dependerá de añadir otros métodos de validación para evitar una red fraudulenta; por lo tanto, este es el gran reto para las plataformas blockchain.