Columna encriptada: La tentación de lo criptoprohibido

Ilustración Fernando Buenrostro Ilustración Fernando Buenrostro

La tentación de lo criptoprohibido: un paso a la expulsión del paraíso virtual

Olga Mariela Januszewski

@soylachicamaterial

Como el fruto prohibido en el Jardín del Edén, en el sistema financiero existe un activo prohibido cultivado en el mundo digital que incomoda al sistema económico mundial, a tal punto que los gobiernos nos piden y hasta invitan a no probarlo: ¡Se llama criptomoneda!

Recientemente nos enteramos que el Banco Central de Turquía prohibió los pagos directos e indirectos con criptomonedas y criptoactivos, en un inequívoco posicionamiento hacia el mercado de las monedas virtuales.

Esta decisión tuvo repercusiones para la criptomoneda más popular del mundo (bitcoin), cuya cotización descendió hasta 45% después de conocerse su veto. No obstante, la criptomoneda volvió a subir poco después, tal como si nada hubiese pasado o poco importara al mundo ‘cripto’ dicha decisión.

En cambio, para la autoridad monetaria turca lejos de significar un mejor y mayor control sobre los criptoactivos y sus supuestas maniobras ‘poco santas’ en el mundo de lo ilegal, seguramente provocará un estancamiento del ecosistema ‘cripto’ en Turquía.

Los turcos han recurrido al bitcoin para protegerse de la devaluación de la lira turca y una inflación que alcanzó el 16% solo en marzo. Muchos empiezan a verlo como una verdadera reserva de valor.

De hecho, el mismo Banco Central turco había anunciado a finales de 2020 la posibilidad de crear una criptomoneda nacional. Más aún, en las últimas semanas Royal Motors, que distribuye autos Rolls Royce y Lotus en Turquía, se convirtió en la primera empresa en el país en aceptar pagos en criptomonedas.

Recordemos que en marzo del 2021 el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, despidió a Naci Agbal, quien en noviembre asumía el cargo de Gobernador del Banco Central de Turquia con la encomienda de combatir una tasa de inflación superior al 15 por ciento. La destitución causó gran conmoción entre inversionistas locales y extranjeros que habían elogiado la política monetaria del Banco Central de esa nación.

La lira se desplomó en parte por la preocupación de que el nuevo encargado del Banco Central pudiera aplicar controles de capital para así frenar la elevada tasa de inflación del país.

Las prohibiciones del Banco Central lejos de apaciguar el ánimo del público para adquirir bitcoin, animaron la curiosidad de los turcos en relación con este fenómeno, con esto, el número de búsquedas en Google vinculadas a bitcoin en Turquía se multiplicaron por cinco en cuestión de horas.

Actualmente, los criptoactivos son bastante atractivos, sobre todo en un contexto de depreciación constante. Cada vez más ciudadanos están prestando atención a las criptomonedas nativas por su emisión limitada y deflacionaria. Esto es una afrenta para los activos que históricamente han funcionado como refugio contra la volatilidad, como el oro y el dólar.

La existencia de un activo digital libre de fluctuaciones de oferta puso también en jaque a los gobiernos, porque apareció un contendiente que les disputa el monopolio y su poder de concentrar en los bancos centrales la emisión monetaria. Los criptoactivos suponen la privatización de la moneda y la aparición de un sistema financiero paralelo que no reconoce autoridad regulatoria.

Esta revolución tecnológica, monetaria y financiera es muy incómoda para el Estado y el sistema financiero entero, que tienen problemas para integrarse a este mundo. Las bases de bitcoin evitan intervenciones en su programa monetario de circulación de dinero.

Hemos llegado a un punto en la evolución financiera donde ni siquiera hacen falta ya los intermediarios financieros tradicionales para poner en funcionamiento los mecanismos de intercambio monetario. En este sentido, tampoco seríamos dependientes de un Banco Central que regula un sistema nacional de pagos. Es una revolución que tiene un contenido ideológico y que conlleva un espíritu fuerte de libertad.

Con la creación de un sistema monetario y financiero paralelo y los elementos que derivan de criptomonedas y tokens, se están levantando capitales en todo el mundo a través de suscripciones que pagan con bitcoin. Hay empresas que se forman o que levantan capital sin pasar por los procesos tradicionales; porque operan a través del blockchain.

Bitcoin es un sistema de confianza donde no hay nada detrás – muy distinto al dinero fiduciario que movemos diariamente -, es un registro digital limitado de 18,6 millones de unidades circulantes – hasta el momento – y divisibles; esa escasez hizo que fuera valorado de la manera que lo fue. También es una realidad que no todos los países del mundo tienen tan mala receptividad al bitcoin.

De hecho y como un dato de color, diversos países de la ex Unión Soviética como Estonia o Letonia, incluso Polonia se muestran amigables a las criptomonedas. Podemos seguir incluso con dos economías tan antagónicas como Estados Unidos o China entre estas filas.

Pero no todas son flores para bitcoin: en los últimos cuatro encuentros del foro internacional del G20, se reservaron apartados para discutir las criptomonedas. El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), que lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo reforzó sus sugerencias a los países llamándolos a tener una postura más rigurosa sobre las transacciones. En igual sentido se expresó Christine Lagarde, presidente del Banco Central de Europa y extitular del Fondo Monetario Internacional, al calificarlas de «especulativas» y solicitar una mayor regulación.

Queda claro que bitcoin y todo el mundo ‘cripto’ son un llamado a romper con viejos estándares de la economía mundial que se daban por establecidos y asentados. Pero los tiempos cambiaron y existe una nueva realidad mundial. Y eso el sistema lo sabe, ¡y le preocupa!

om.januszewski@gmail.com